¿Cuál es la misión de la banca?

La respuesta que yo daría a esta pregunta, sin irme a una definición ni demasiado compleja ni excesivamente academicista, podría ser la de captar el ahorro de empresas y particulares mediante cuentas a la vista, depósitos y otros productos, ofreciendo a cambio a los depositantes una remuneración, para que con parte de los fondos captados poder prestar a empresas y particulares (obteniendo la entidad financiera rentabilidad por el dinero prestado), para que aquéllos puedan acometer proyectos a medio y largo plazo.

Pero tal vez la pregunta esté mal formulada, ya que en la actualidad, la mayoría de las entidades financieras cumplen con la primera parte de su misión, captar el ahorro (no siempre remunerado), para con el mismo crear provisiones, lo que traducido al román paladino significa tapar agujeros fruto de una mala gestión anterior. Por lo que la segunda parte de la definición, la que hace referencia a prestar dinero a empresas y particulares, queda para mejores tiempos. De ahí que la pregunta para tal respuesta sería ¿Cuál debe ser la misión de la banca?

Porque la banca hoy en día parece sólo querer prestar a particulares que quieran comprarles una vivienda a ellos y sólo a ellos (si uno encuentra la casa de sus sueños y se dirige a su banco para solicitar una hipoteca, por muy solvente que uno sea, se encontrará con un NO por respuesta, pero le ofrecerán una de las viviendas que la entidad tiene en cartera y para cuya compra SÍ obtendría financiación), y a empresas con préstamos vivos en la entidad para que puedan seguir haciendo frente a la devolución de los mismos, evitando la entidad aumentar su temido ratio de mora (o de morosidad). Y es que tanto en los casinos como en el mundo real, la banca, siempre gana.

Permítanme que les cuente una historia personal. Hace unas pocas semanas me dirigí a mi banco (por ética profesional no voy a desvelar su identidad) al objeto de solicitar el estudio de apertura de una línea de descuento comercial para mi empresa, para ser utilizada en el caso de que se nos adjudicase una pequeña obra. De tal forma que en nuestra plica pudiéramos incluir el pago aplazado a 60 ó 90 días ya que, inocente de mí, creía que nuestra solvencia empresarial nos permitiría el descuento de papel en el banco. Presenté la documentación que se nos solicitó, obteniendo la callada por respuesta.

Cuando me personé en el banco para solicitar una explicación a su ausencia de respuesta, me contestaron que, pese a que mi empresa es solvente, cuenta con los suficientes fondos propios, no está endeudada, posee una estructura ágil con unos reducidos costes fijos y nuestra actividad se encuentra convenientemente diversificada,  nuestro epígrafe de actividad es el de construcción. Lo que según la persona que me atendió en el banco, imposibilita la concesión de ningún tipo de financiación. De hecho me confesó que las instrucciones que tienen son las de no atender a ninguna empresa relacionada con el sector construcción hasta segundo grado (electricistas, carpinterías metálicas…). Así mismo, me sugirió que cambiásemos no sólo el epígrafe de nuestra actividad, sino el nombre de la empresa, ya que éste empieza por la palabra promociones (denominación tabú tras el estallido de la burbuja inmobiliaria).

Es decir, para la alta dirección y para el departamento de riesgos de la entidad, poco importaba que estuviéramos ante un negocio viable entre dos empresas solventes (que además podía proporcionar un beneficio a la entidad), no, lo verdaderamente importante, es el epígrafe que voluntariamente utilizas para definir tu actividad ante la administración pública y el nombre de la mercantil.

 Esos mismos departamentos de riesgos que antaño aprobaban operaciones tan alegremente, al volvérseles en su contra, niegan ahora hasta la operación más clara entre empresas con inmaculados expedientes. No doy crédito (nunca mejor dicho).

Mientras no vuelva a fluir el crédito hacía las empresas, para que éstas puedan generar riqueza y empleo, no saldremos del agujero en el que nos hemos, o nos han metido.

 David Torija

davidtorija@hotmail.com

Artículo publicado en http://www.frikonomics.com

Acerca de David Torija

Economist and MBA. Business Development Manager, Advisor and Business Strategist. Passionate about Management, Finance, Marketing, Sales, Social Media, Writing and Public Speaking. Cross Cultural and Global Minded. Hard Worker. Entrepreneur. Optimistic, Enthusiastic: Always look on the bright side of life.
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