Review of Difficult of Conversations

Difficult conversations

Last December, I spent a few vacation days in London with my family. I took advantage of my trip to buy some books in English (it is not my native tongue) at Waterstones, the largest bookshop in Europe. This one was one of them.

It is an easy reading, part of a management book series for professionals and executives.

Everyone, every now and again, has to clarify a misunderstanding or deliver bad news… that means, a difficult conversation. This book will help you to develop the skills to turn a difficult conversation into a productive dialogue.

According to the authors, such conversations must be well prepared. We must focus on a solution. Our goal is not to beat on our counterpart, listening respectful and actively, using assertiveness and empathy, we must look for a win – win agreement  for both parts.

During a difficult conversation we must be able to control our emotions. If our counterpart is angry and he/she is not listening to us, we must stop and postpone the conversation.

When we get a successful agreement between the parties, periodically, we must verify that both are complying  our commitments.

It is a very recommendable book, full of advices and examples to improve our communication skills.

Review of Difficult of Conversations

Harvard Business Review

Boston, Massachusetts 2016

A review of David Torija

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Reseña de Memorias, de Inocencio F. Arias

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Mis padres me regalaron este libro, conocedores de mi admiración por Chencho Arias, el día de mi onomástica. Tras finalizar su lectura, he de confesar que es uno de esos libros que deseas que no se acaben nunca.

Chencho, comienza sus memorias explicando su distorsionada visión adolescente sobre la que luego fue su carrera profesional. Cuenta el motivo por el que decidió optar por la carrera diplomática en detrimento de la de fedatario público, acercándonos, a lo largo de las mismas, a la a veces gratificante, otras ingrata, profesión de diplomático.

Esta obra es más que un libro de memorias, es una lección de historia, en la que Chencho, utiliza como escenario las embajadas y consulados en los que estuvo destinado (Bolivia, Argelia, Nueva York, California…), amén de la capital de España (donde desempeñó cargos directivos dependientes del Ministerio de Exteriores). Desde la perspectiva de los mismos, el autor desgrana los más señalados acontecimientos históricos, en algunos de ellos como protagonista, en otros, testigo de excepción, y en varios, simple narrador.

También cuenta, aunque con escasos detalles, su paso por la dirección del Real Madrid con don Ramón Mendoza. Sainete en tres actos incluido, sátira sobre las acusaciones de ser el palco del Bernabéu la única cocina en la que se cuecen habas en este país, antes llamado España. Precisamente mi lectura de este capítulo ha coincidido en el tiempo con la enésima rajada del barcelonista Gerard Piqué, en las que, empañando la victoria de la selección española en París, imprudente y poco certeramente sostiene que las imputaciones judiciales de Neymar y Mesi se tejieron en el palco del Bernabéu.

Adorna Chencho sus memorias con numerosas anécdotas del mundo del celuloide, una de las pasiones del autor.

He disfrutado especialmente con las narraciones del autor de sus estancias en Estados Unidos, país que me apasiona. Me han sonrojado, como a muchos otros españoles (incluso dentro de su propio partido), las ocurrencias del presidente Zapatero narradas en el libro. Quien cesó a Chencho como embajador en la ONU, nada más pisar moqueta en La Moncloa, en el primer Consejo de Ministros celebrado (aun siendo éste sólo de carácter consultivo) sin respetar ni las formas, ni los tiempos que marca el protocolo dentro de la profesión.

En definitiva, estamos ante un libro muy entretenido y recomendable.

Memorias

Inocencio Arias

Plaza & Janes. 2016                                                                          Una reseña de David Torija

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La magia de la radio

196 La magia de la radio

Decíamos ayer…

Amigo lector, es cierto que llevo muchos meses sin publicar entrada alguna en mi blog, mi trabajo actual me tiene absorto y mi escaso tiempo libre se lo dedico a mi familia. Pero también es cierto que, aunque no haya podido escribir, me considero afortunado, pues mi trabajo me entusiasma. Tengo la fortuna de representar comercialmente, en media España, a una empresa líder con una clara ventaja competitiva, tener el mejor producto del mercado.

Mi actual trabajo me permite viajar a lo largo y ancho de la geografía española visitando clientes. Son muchas horas de carretera, amenizadas por un medio de comunicación sin par, con un encanto y una magia especial,  la radio.

La radio me ha acompañado siempre a lo largo de mi vida, desde las singulares narraciones del otrora hombre del gol, Héctor del Mar, en  radio Intercontinental de Madrid (antaño siempre presente en los grandes acontecimientos deportivos) en mi niñez, hasta las noches de estudio en mi adolescencia más rockera, aderezadas con la música estruendosa de Juan Pablo Orduñez, El Pirata, y de Disco Cross de Mariano García.

Hoy la magia de la radio sigue acompañándome en mis viajes. Aunque las retransmisiones deportivas hayan dejado paso (a no ser que juegue mi Madrid) a programas económicos como Capital, de Luis Vicente Muñoz, a quien sigo desde hace casi dos décadas, la atronadora música rock del Pirata ha sido desbancada por jazz y country en Radio 3 o relajante música clásica…Sin olvidarme de las Tardes del Ciudadano García (compatibilizadas con Mercado Abierto de Laura Blanco) que son mi entretenimiento vespertino en mi peregrinar semanal por media piel de toro.

Son muchas y variadas las voces que me acompañan desde distintas emisoras (excluyendo radio fórmulas y charlatanes de turno (con perdón) que creen erróneamente que el humor ha de ser una oda irrespetuosa al mal gusto), a todas ellas, gracias por acompañarme, informarme y entretenerme cada día.

 David Torija

 

 

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Movember 2016. Mi granito de arena en la lucha contra el cáncer

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Por segundo año consecutivo, me uno a la Fundación Movember y me dejo bigote durante el mes de noviembre al objeto de llamar la atención sobre la importancia de los hábitos de vida saludables y para recaudar fondos para la investigación en la lucha contra el cáncer.

Podéis hacer un donativo, por pequeño que sea, pinchando en este enlace.

Muchas gracias.

11 Saona

David Torija

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Review of The Real Life MBA

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If you are a follower of my blog, you will notice that reading and business are two of my passions (and English is not my native tongue. Please be patient if you find a grammatical mistake. I will apreciate if you email me to notify it). What I am doing with this book review, contains both passions, which occupies a bit of my leisure time.

When I was studying my MBA, a teacher of mine recommended me the reading of Winning by Jack Welch (former CEO and Chairman of General Electric). Since that moment, I started to read about the extraordinary professional career of Jack Welch. I have readed, at least three times, his book Winning, I bought his book Straight From the Gut (which I will read soon) and I have readed the book which today I review: The Real Life MBA.

I started to read this book seating on a bench at Patacona beach, Valencia. I was working as a real estate agent at Engel & Völlkers. My goal that day was to rent that apartment close to the beach. I organized some consecutive visits to that apartament (to create the necessity to my clients, who viewed that there were other clients interested on it too). One of my visitors cancelled his visit, taking advantage of an hour free, I crossed the street and, seating on a bench, I started to read this book. And, yep, I got my goal, renting the apartment that afternoon.

I had to restart the reading of the book, because the last months has been actively frenetic for me. I got a better job and I have been very busy lately (I finished the reading of the book at night, in a hotel room in Barcelona, after more than 700 km driving and visting clients, tired but strongly happy with my new and passionate job).

The same as with the bestseller Winning, I have enjoyed and learned a lot with The Real Life MBA, this why I strongly recommend its reading.

The book is divided into three parts. In the first part, It’s about the game, Jack and Suzy Welch talk us about the importance of growth, finance and marketing in business and about how to compete in a global market. Ending with a master explanation about how to manage a crisis.

The second part of the book is dedicated to explain how to build a great team and how to use the 2.0 tools. At the last  part, the authors talk about how to identify your dreamed job, how to improve your carreer and how to front facing big changes.

The book is full of enriching examples and real stories of workers and managers, some of them anonymous, other ones with their real names and even identifying their positions and companies.

After Winning success, Jack and Suzy Welch gave hundreds of speeches and conferences, collecting questions, experiences and feedback of an enthusiatic crowd of followers. These experience took them to work as a consultants and even to create its own MBA on line.

If you want to know more about successful careers of the authors and others managers which are mentioned and explained in the book, if you want to get some tricks which help you in your professional carreer, this is your book.

The Real Life MBA. The no-nonsense guide to winning the game, building a team and growing your career.

Jack Welch & Suzy Welch

Thorsons. London 2015

A book review by David Torija

 

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Calor asfixiante y pollo asado

193 Casa Mingo

Como habrán notado, llevaba varios meses sin publicar ninguna entrada en mi blog. Mi nuevo e ilusionante trabajo no me ha dejado tiempo para hacerlo. Retomo mi afición, mi pasión,  por la escritura, aprovechando el fin de semana y el día festivo.

Cuando era pequeño me encantaba escuchar a mi padre contar historias. Como aquella narración de cuando acabó el bachillerato. Mi abuela quiso obsequiar a mi padre con algo especial. Cuando ésta le preguntó qué quería, mi padre, respondió con convencimiento: un pollo asado. Artículo de lujo para una familia de Villaverde Alto de la época. Mi abuela accedió a la curiosa petición de mi padre. El día que tuvo lugar semejante festín, mi padre se sentó a la mesa dispuesto a dar buena cuenta de su premio. Una de sus hermanas le miraba con estupor mientras le decía ¿pero vas a tener la poca vergüenza de comerte el pollo entero tu solo?¿no me vas a dar un trozo?  Mi padre, sin desviar la mirada de aquel manjar, mientras alargaba el brazo sosteniendo en su mano uno de los restos del mismo, le contestó, chupa este hueso.

Recuerdo muchos días de calor extremo. Como aquel viaje, siendo un niño, a Almería un 1 de agosto. Trece horas de atasco y sin aire acondicionado (uno de los mejores inventos de la historia). O los meses de verano cuando trabajaba en E&V haciendo puertas frías con traje y corbata. Recuerdo un mediodía del mes de junio que me libré por los pelos de sufrir una lipotimia en la encantadora Port Saplaya.

Pero sin duda los días de más calor que recuerdo son los de aquellos veranos en los que iba a la antigua sede de la academia Intecysa en Callao. El verano en el centro de Madrid es caluroso, muy caluroso.

 En mi época universitaria siempre me dejaba (o me dejaban) alguna asignatura para septiembre. En aquella academia, famosa por aquel entonces por las carpetas naranjas que regalaba para hacer marca, preparé con éxito Contabilidad Financiera I y II (ambas con sobresaliente), Contabilidad de sociedades I, Estadística y Matemáticas de las Operaciones Financieras (las tres con notable. Siendo el mayor mérito de ésta última de mi mujer, que fue quien me enseñó a razonar el traslado financiero de cuantías económicas).

La metodología de aquella academia era francamente buena. Aunque contrataras 3 horas semanales de clases de una asignatura, terminabas dando muchas clases adicionales gratuitas más. Recuerdo por ejemplo que las clases de estadística eran un par de días por semana de 9 a 12. Raro era el día que no terminaba a las 5 ó 6 de la tarde, hora límite para llegar corriendo a mi trabajo.

 En uno de aquellos veranos, para optimizar mi tiempo (trabajaba y estudiaba a la vez), iba en coche creo que hasta la avenida de Valladolid, donde podía aparcar con facilidad cerca (no siempre) de la parada del autobús que tomaba en dirección a la Gran Vía. Cada día pasaba con el autobús por Casa Mingo, establecimiento que me traía reminiscencias de mi abuela materna, a quien le encantaba aquel sitio, donde básicamente servían pollo asado y sidra El Gaitero (famosa en el mundo entero). El calor durante aquel trayecto era horrible, realizaba parte del mismo a píe al mediodía y talmente el asfalto parecía deshacerse en las suelas de mis zapatos.

El resultado de mis exámenes fue muy bueno, por lo que mi padre quiso recompensarme. Cuando me preguntó qué quería, le dije que ir juntos a comer a Casa Mingo. Allí nos comimos un pollo asado.

David Torija  

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Review of The secrets of selling, a book written by Geoff King

The secrets of selling

The whole title of this book is The secrets of selling. How to win in any sales situation. How to resist buying it? Everyone has something to sell (from the bottom of the company to the CEO). I have sold lots of things throughout my career: underwear, jewelry, houses, lands, companies, consultancy services, exported food to another continents…in fact, now I am working, again, in the real estate business as a seller.

August 2013. I was in London, taking English classes in a language school. I called it productive holidays because is a way to discover a city, living (or trying to) as a local citizen while doing something useful for your career. In my case, as you can see, English is not my native tongue and I take every opportunity I have, to improve my English because is the business language.

Like reading is one of my passions, I travelled to London with an almost empty suitcase. I came back to Spain with this suitcase full of books. My very last day in the city, I went, again, to the famous bookshop Waterstones at Picadilly St. because I still had some room in my suitcase. Among others, I was looking for a good book about sales. When I saw it, I could not resist the tentation of buying it because of its title. After reading it, I am sure the title is right.

There are three important subjects that, at least in Spain, are not been taught in universities and business schools in a properly way: sales, English and public speaking. With this book I intended to work on two of them. I think I did it.

Divided into three parts (sales meetings and sales proposals, how to find new business, becoming a complete sales person) throughout the book, the author tell us about every single issue it must be known about sales, explaining them in an easy way.

Its style is clear and practical and it has numerous examples. Every single chapter starts with a motivational quote and ends with a useful summary about the mean issues of it (a very practical way to remember what you have learned on it).

Without any doubts, it is a very helpful book for those people, like me, who have something to sell. In my case and with due respect, it has become in a kind of bible of sales. I read this book carefully and I will do it again and again because it will help me to get new clients, to prepare meetings and finally to close successful deals. This is why I strongly recommend this book.

The Secrets of selling

Geoff King.

Financial Times. Prentice Hall

 A review by David Torija

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Aquellas zapatillas

De niño me encantaba el baloncesto. Pese a que la economía familiar no era muy boyante, compraba con mi madre cada semana la revista Gigantes del Basket. A parte de mi Real Madrid, me gustaba la NBA y, concretamente, Michael Jordan y sus Chicago Bulls. Aquel jugador que, con el número 9, el año antes de su debut en la liga americana, me sorprendió con su juego en aquella inesperada final ante España de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1984.

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Llorente y Michael Jordan. Los Ángeles 1984

Final que estuve a punto de no ver porque mis padres me habían castigado por romper un plato de cerámica que con la leyenda “Recuerdo de Talavera” estaba colgado, hasta ese día, en la cocina de aquel apartamento de Lasarte en el que mi padre vivió de alquiler el tiempo que duró aquella obra en la imponente ciudad de San Sebastián. Plato que rompí, precisamente, mientras hacía que jugaba al baloncesto en la cocina.

El partido de semifinales de aquella olimpiada lo vi en el campamento de Los Escolapios de Villacarriedo al que mis padres me llevaban para que empezara a curtirme (tenía 8 años recién cumplidos). Fue aquel partido en el que España estaba aplastando a Yugoslavia que inmortalizaron Los Nikis en su legendaria canción El Imperio contraataca. Fue la única vez que los padres Escolapios nos dejaron ver la televisión en los tres veranos que allí pasé. La ocasión lo merecía.

Siempre me ha gustado el logo de Nike. Para la logística del campamento de Villacarriedo del año siguiente, mis padres me habían comprado dos camisetas de tela y de manga corta, presuntamente de Nike, en el mercadillo de Pozuelo, dos pantalones de deporte y dos pares de calcetines, estos sí, de Nike, pues creo que los compraron en unos afamados almacenes en los que, hasta donde yo sé, no se venden imitaciones. Aquella ropa se convirtió en mi uniforme en el campamento (lavábamos la ropa a mano por la noche), de tal forma que comenzaron a apodarme el hombre Nike.

La carpeta del colegio la tenía forrada con una fotografía de Michael Jordan jugando al baloncesto en las calles de Chicago en la que lucía las míticas zapatillas conocidas como Nike Air Jordan. Me encantaban aquellas zapatillas, pero sabía que era algo que estaba fuera de mi alcance. Su precio eran 14.000ptas (84€). En casa ni siquiera podíamos plantearnos comprar el modelo más básico de Nike.

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Fotografía de Michael Jordan de mi carpeta

Durante semanas, tal vez meses, me quedaba siempre prendado en el escaparate de una zapatería de Pozuelo Pueblo, mirando unas zapatillas blancas con un logo rojo idéntico al de Nike. Creo que mis padres lo utilizaron como premio por, estando enfermo de paperas, comportarme estoicamente (sin echarme a llorar ni salir corriendo) cuando durante mi convalecencia venía a visitarme aquel personaje siniestro, de existencia afortunadamente fenecida: el practicante. Sí, me compraron aquellas zapatillas. Costaron 1.800 ptas. (11 €) y aunque la marca era Soriver (o algo parecido), talmente parecían unas Nike.

El padre de mi vecino, un ex culturista que había pasado mucha necesidad en su juventud, (supongo que aquello le hizo agudizar el ingenio) se metió a promotor inmobiliario en los 80 en la costa, amasando una verdadera fortuna. Como no quería que sus hijos padeciesen sus mismas calamidades, los educó de forma antagónica a cómo me educaron mis padres a mí, facilitándoles todo lo que querían y convirtiéndoles en niños muy competitivos en temas materiales. Mi madre siempre cuenta la historia de cuando por mí cumpleaños me compraron un pequeño submarino. Al día siguiente el padre de mi vecino apareció con un trasatlántico de proporciones grotescas. A los dos días el trasatlántico deambulaba a la deriva por la piscina de nuestra urbanización, sin que su dueño le hiciera el menor caso. Mi submarino me duró bastantes años. Según mi madre, yo lo sacaba del agua después de cada uso, le quitaba las pilas, las secaba y lo guardaba en su caja.

Un buen día, el padre de mi vecino le regaló una canasta. Pasamos ratos estupendos jugando juntos al baloncesto. Los buenos resultados de la selección lo habían convertido en el deporte de moda. Nosotros teníamos nuestras discusiones infantiles. Como he dicho, yo era fan de Michael Jordan y de los Chicago Bulls y él de los Atlanta Hawks y de Dominique Wilkins. Ambos fueron rivales en el concurso de mates del All Star de la NBA. Mi vecino le tenía manía a Jordan, pues decía que éste le había robado el título a Wilkins, pues ambos habían hecho el mismo mate pero el segundo con mayor potencia de salto (tenía razón). Pronto se olvidó del baloncesto. Yo continué con mi afición.

Aquella primavera el padre de mi vecino anunció que se iban a ir de vacaciones en verano a la costa Oeste de Estados Unidos. A los pocos días, para mi sorpresa, mi vecino me dijo que iba a aprovechar el viaje a EEUU para comprarse las zapatillas de (su odiado) Michael Jordan, ya que allí eran mucho más baratas.

La madre de mi vecino ofreció a las madres del resto de los chicos de la pandilla comprarles las zapatillas. Todas menos mi madre dijeron que sí. Mi disgusto era mayúsculo. Yo era el fan de Michael Jordan y de sus zapatillas…Tras meses dándole la tabarra, finalmente, mi madre cedió.

La noche de su regreso no pude conciliar el sueño. Por fin iba a cumplir mi sueño de tener las zapatillas de Jordan. A la mañana siguiente, cuando por fin apareció mi vecino me dijo textualmente “me las he comprado”. De mis zapatillas y de las del resto de amigos jamás se dijo nada. Por la tarde bajó a jugar calzando sus Air Jordan. A los pocos días dejó de usarlas y nunca se las volví a ver.

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Mis Nike Air Jordan 30 años después

Al año siguiente, en Semana Santa, nos fuimos por primera vez de vacaciones a un destino que no fuese el campamento escolar o el apartamento en el que mi padre malvivía de lunes a viernes cuando le tocaba trabajar fuera de Madrid. No sólo son las primeras vacaciones familiares que recuerdo, además fue la primera vez que monté en avión. Nuestro destino, Tenerife.

La suerte parecía no terminar de aliarse con nosotros. El sindicato de turno del personal de tierra organizó una huelga. Nuestro avión tendría que haber salido aquel día a las 8 de la mañana. En la agencia a mi padre le habían dicho que, al ser un vuelo chárter, los paros no iban a afectarle. El día de partida nos comunicaron in situ en el aeropuerto que el vuelo se retrasaba y que llamáramos a media tarde a un número de teléfono. Mis padres, para que se nos pasase el disgusto, nos llevaron al Zoo. La estrella allí era el oso panda Chu-Lin. Por la tarde fuimos al video club. El video había entrado recientemente en nuestra casa, la televisión en color lo hizo el año anterior, y alquilábamos un par de películas cada fin de semana como entretenimiento familiar. La película elegida para la ocasión fue un fracaso, pero el título era premonitorio, 2001 Odisea en el espacio.

Tal y como nos dijeron, nos personamos a las 8 de la tarde otra vez en el aeropuerto, allí pasmaos toda la noche entre falsas promesas y discusiones entre los más exaltados. Nuestro vuelo debió de ser el último en salir de los cancelados del día anterior. Lo hizo a las 7 de la mañana. Debían ser las 10 de la mañana, hora canaria, cuando, tras pasar por infinidad de hoteles, el autobús de la compañía por fin nos dejaba en el nuestro.

Pero la suerte sí iba a estar de mi lado esta vez. En aquellas cortas pero intensas vacaciones, visité con mis padres una zapatería. Las Nike Air Jordan costaban allí 8.900 ptas. frente a las 14.000 que valían en la Península. Mis padres me compraron mis deseadas zapatillas. Sé que para ellos, pese a la rebaja, supuso un importante esfuerzo económico. Hoy, 30 años después, conservo aquellas zapatillas. Para mí son algo más que un objeto fetiche, poseen un gran valor sentimental, pues son una muestra del sacrificio que siempre han hecho mis padres por mí.

David Torija

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Reseña de Noches sin dormir de Elvira Lindo

Noches sin dormir

Es ya costumbre que la carta que escribo cada año a Papá Noel se la entregue a mi cuñada para que ella gestione la adquisición de las cosas que pido. Básicamente, libros en inglés (no siempre fáciles de encontrar en España), algún best seller en español y alguna película clásica descatalogada. Noches sin dormir era una de mis peticiones este año. Papá Noel acertó.

Si la memoria no me falla, éste es el tercer libro de Elvira Lindo que reseño en mi blog. Primero fue Lugares que no quiero compartir con nadie, libro que leí durante un viaje de trabajo a Dakar y que comparte con el que hoy reseño la plaza, Nueva York y que la autora narra en ambos vivencias personales en la ciudad que nunca duerme. Después reseñé Mejor Manolo, otro regalo de Papá Noel que, al igual que el hoy reseñado, fue el primer libro que leí aquel recién estrenado año. El marido de Elvira, Antonio Muñoz Molina, también tiene su sitio en mi blog con la reseña de su magistral obra Todo lo que era sólido.

En sus noches sin dormir, Elvira Lindo cuenta, en forma de diario, un diario sorprendentemente íntimo, su último invierno en la ciudad de Nueva York. Relata cómo, con su hermano venido desde Chile como escudo humano, digo como testigo, le dijo a su marido que no quería pasar otro invierno más en Nueva York. Abre su corazón al lector describiendo su dolor por no haber estado más cerca de su padre en sus últimos años, o lo que supuso para ella la pérdida de su madre cuando apenas era una niña. Amén de contarnos sus aventuras y desventuras del día a día en la ciudad. Todo ello con la prosa sencilla y adorable que siempre nos regala Elvira Lindo en sus textos.

Desmitifica en su narración, la cineasta ciudad de Nueva York. Ciudad hecha de retales, que despierta sentimientos extremos de amor y odio. Sentimientos que a veces convergen. Una ciudad individualista y dura para la clase media. Lo hace desde su experiencia de más de una década viviendo la mitad del año en la capital del mundo.

Pese a todo, en mi caso, sigo adorando la ciudad de Nueva York. Ciudad que he tenido la suerte de visitar anualmente durante algún tiempo y en la que viví tan solo unos meses. Tal vez se deba a que siempre la veo como la primera vez porque, como decía F. Scott Fitzgerald en El Gran Gatsby: La ciudad vista desde el puente de Queensboro es siempre la ciudad vista por primera vez, con esa salvaje promesa de encerrar todo el misterio y la belleza del mundo.

Recomiendo abiertamente la lectura de esta deliciosa obra de Elvira Lindo. Tal vez aún estéis a tiempo de pedírsela a los Magos de Oriente.

Noches sin dormir

Elvira Lindo

Seix Barral

Una reseña de David Torija

 

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Mis más emotivos regalos de Navidad

Las navidades son para mí una época entrañable que evoca bonitos recuerdos. Una de las tradiciones navideñas es la de hacer regalos a familiares y amigos. Si alguien me preguntase hoy por los regalos que más me han marcado en la vida, le contestaría que han sido tres. Éstos son.

christmas Chicago

En aquellas navidades la economía familiar no estaba muy boyante. Yo era un niño que se entretenía con cualquier cosa, gracias a una poderosa imaginación. Pasaba muchas horas jugando con un Scalextric que mi madre le había regalado a mi padre al poco tiempo de casarse. Mis padres no podían permitirse hacernos grandes regalos de reyes aquel año, así que mi padre decidió darme una sorpresa ampliando aquel Scalextric.

Mi padre trabajaba fuera durante la semana y regresaba a casa el fin de semana. La semana de reyes compró unas pocas piezas de Scalextric y un tablero de madera. Le pidió el favor a un vecino carpintero que cortase el mismo. Nuestro vecino se olvidó. Mi padre llegó la víspera de reyes a casa. Vio con nosotros la cabalgata y, cuando nos fuimos a la cama, pues aún creíamos en los Reyes, mi padre se puso manos a la obra. Tardó varias horas en cortar aquel tablero y la noche entera en ensamblar aquel circuito de Scalextric que había diseñado para su hijo.

scalextric

A la mañana siguiente, cuando nos levantamos a abrir los regalos de reyes, mi padre, aquejado de un fuerte dolor de espalda consecuencia del esfuerzo de la noche anterior, aún tuvo fuerzas para levantarse y ver la sonrisa de su hijo al ver aquel flamante circuito de carreras de varios pisos y curvas peraltadas.

Cuando años más tarde conocí cómo sucedió aquella historia, comprendí, aún más, cuál es el verdadero valor de las cosas.

Mis padres han sido siempre un ejemplo para mí. Sacrificaron muchas cosas a lo largo de su vida para que yo tuviese acceso a una buena educación y para que no me faltase de nada. El pasado mes de marzo a mi madre le detectaron cáncer. Fue operada mes y medio más tarde, y se ha estado sometiendo a tratamientos de quimioterapia y de radioterapia estos últimos meses.

Papa Noel se ha adelantado este año un par de días y nos ha hecho el mejor regalo, el más deseado: el resultado de su último tac. Tras 9 meses de lucha, parece que mi madre ha vencido al cáncer.

El tercer regalo, primero en orden de importancia, que más me ha marcado en la vida, no sucedió en Navidad, aunque sí un día 25. Lo más importante que me ha pasado en la vida es haber conocido a mi mujer, con quien comparto desde hace casi 14 años, contra viento y marea, un ilusionante proyecto de vida en común. Pero este regalo es doble, se completó con el nacimiento de nuestra hija. Los tres somos una familia feliz. La historia se repite.

¡Feliz Navidad!

David Torija

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Características de un buen líder II: se rodea de los mejores, es asertivo, toma riesgos y asume responsabilidades

Hace unas semanas escribía sobre las que considero cualidades indispensables que ha de tener un buen líder. Hoy voy a hablar de más características para ejercer un adecuado liderazgo.

Existen personas acomplejadas que tienden a rodearse en la empresa de gente mediocre, buscando que sus subordinados no destaquen por encima de ellos. Se trata de un gran error, no sólo para la marcha de la empresa, sino para el desempeño de la labor del propio directivo que así obra, pues en lugar de poder enriquecerse con la experiencia y formación de su equipo, se empequeñece con él. Un buen líder se rodea siempre de los mejores y no teme por su puesto, pues su labor es, precisamente, coordinar y dirigir a su equipo sacando lo mejor de ellos individual y colectivamente.

Se puede afirmar que, frente a los problemas, aparecen tres tipologías distintas de personalidad: aquellas personas que los buscan y se recrean en los mismos, personas que los evitan y por último, personas asertivas.

La asertividad consiste en saber enfrentarse a los problemas, diciendo en todo momento lo que uno piensa, siendo justo y respetando a nuestro interlocutor. Es, a mi juicio, la mejor manera de enfrentarse al día a día, además de ser una de las cualidades más importantes que ha de tener alguien cuya labor sea la dirección de personas.

Un buen directivo y por ende un buen líder, ha de ser capaz de tomar decisiones. Muchas veces en condiciones de riesgo. Un buen líder, por tanto, con templanza, ha de tomar riesgos. Y como las cosas no siempre salen bien, ha de asumir responsabilidades y no escudarse en vagas escusas o, lo que es peor, en otras personas. Un buen líder da la cara por su equipo, su proyecto y su empresa, tenga las consecuencias que tenga.

David Torija

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Movember 2015

Movember

(In English below)

Estimados colegas, durante el mes de noviembre estoy participando en la iniciativa que promueve Movember Foundation, dedicada a combatir el cáncer de próstata, el cáncer testicular, los problemas de salud mental y todos aquellos problemas derivados de la inactividad física.

Mi reto es doble, por un lado me voy a dejar bigote todo el mes de noviembre y por otro, voy a retomar mi actividad deportiva, realizando todos los días del mes, algún tipo de actividad deportiva.

Desde este enlace, podréis seguir la evolución de mi reto y realizar donativos para la fundación.

Muchas gracias

***

Dear fellows, on November I am going to get involved at the initiative which is promoted by Movember Foundation to fight against prostate cancer, testicular cancer, mental health problems and against to all those problems consequence of physical inactivity.

I have a double challenge, on one hand I will let grow my moustache for 30 days and, on the other hand, I will get physically active every single day of November: on Movember 30 “MOVEs” in 30 days.

Following this link, you can see my challenge’s evolution and make donations to the foundation.

Thank you,

11 Saona

David Torija Pradillo

Movember 2015

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Reseña de El Arte de la Guerra de Sun Tzu

“Todo el arte de la guerra está basado en el engaño. Los expertos en el arte de la guerra someten al enemigo sin combatir. Toman las ciudades sin tener que recurrir al asalto y derrocan a un Estado sin operaciones prolongadas.”

186 El Arte de la Guerra

Puede que El Arte de la Guerra se escribiese en el Siglo V antes de Cristo, y digo puede, porque no está claro el momento de la historia en el que fue escrito, como tan poco lo está su autoría, pues se pone en duda hasta la existencia de Sun Tzu. Lo que sí está claro es que estamos ante una de las obras más conocidas de la historia, que ha sido utilizada a través de los siglos por los distintos ejércitos tanto en oriente como en occidente, que es estudiada no sólo en Academias Militares sino también en Escuelas de Negocios, pues sus enseñanzas pueden ser aplicables en cualquier ámbito en el que exista competencia, en el que existan rivales a los que batir.

Los éxitos militares de Mao Tse Tung se debieron a la aplicación de la enseñanzas de El Arte de la Guerra, y a su falta de escrúpulos, permítaseme apostillar.

Dicen que El Arte de la Guerra era el libro de cabecera de don Emilio Botín. Son muchos los empresarios y directivos que cuentan que esta obra también es el suyo, algunos lo hacen para darse importancia y que se les otorgue la consideración de estrategas. En mi caso, aunque esta afirmación pueda restarme puntos en el estereotipo de buen estratega, no lo es. Sin menospreciar esta gran obra universal, que he leído y analizado detenidamente, en mi mesilla este lugar lo ocupa Winning de Jack Welch, que es para mí la Biblia de los negocios. Es más, le saco más partido desde un punto de vista de dirección estratégica empresarial a cualquiera de las obras de Michael E. Porter que al libro que hoy reseño (lo que no significa que no tenga en cuenta sus enseñanzas).

No estamos ante una obra de fácil lectura. Requiere concentración, dedicación y reflexión sobre lo que en ella se expone, si se le quiere sacar el máximo partido.

Se encuentra dividida en sus conocidos trece capítulos. Cada uno trata un punto clave de la estrategia militar: el terreno, puntos fuertes y puntos débiles, maniobra, estrategia ofensiva…

Permítaseme poner un ejemplo, citado de memoria (no textualmente. Así respeto los derechos de copyright): si rodeas completamente al enemigo, éste luchará fieramente hasta la muerte. Sabedor de que no tiene escapatoria, tal vez sea capaz de vencerte. Pero si le rodeas dejándole una pequeña vía de escape, sabrán que la muerte no es su única opción y podrás dar pie a la deserción de sus tropas y la victoria será tuya.

Este libro, cuya lectura recomiendo, contiene ésta y un sinfín más de estrategias militares que pueden aplicarse, interpretadas debidamente, al mundo de los negocios, con el objetivo de batir a la competencia y alcanzar el éxito.

El Arte de la Guerra

Sun Tzu

Editorial Fundamentos. Madrid 2008

Una reseña de David Torija

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Características de un buen líder: escucha activa, dar y pedir feedback

Dicen que tardamos dos años en aprender a hablar y toda una vida en aprender a callar. Cierto. Hablamos demasiado y, por ende, escuchamos poco. La prudencia es una importante virtud tanto en el terreno personal como en el profesional y muchas veces pecamos de hablar de más, desvelando información que puede volverse en nuestra contra y en la de nuestra empresa.

¿Crees que eres un buen escuchante? Si mientras una persona te está hablando tú estás pensando a la vez en la respuesta, le estás juzgando, le interrumpes constantemente, intentas anticiparte a lo que va a decir o personalizas su historia (“pues yo…”), lamento decirte que no sabes escuchar adecuadamente.

Una de las cualidades más importantes de un buen líder es, precisamente, saber escuchar.

A leadership lessonHay quienes definen las competencias básicas de un buen líder con el acrónimo EDA: Escuchar, Decidir, Afrontar. Esto es, un buen líder practica la escucha activa, tiene capacidad de toma de decisiones y las lleva a cabo asumiendo riesgos.

El considerado como el CEO más carismático del siglo XX en Estados Unidos, Jack Welch, habla de la importancia de dar voz a todos los miembros de una organización. Un buen líder ha de escuchar a los miembros de su equipo. Es la manera de conocer sus inquietudes y mejorar su rendimiento, de identificar las deficiencias organizativas y solventarlas e incluso de encontrar soluciones a los problemas existentes en la empresa, basadas en la experiencia y en la opinión de las personas que la integran.

Si hacemos preguntas abiertas y escuchamos a los miembros de nuestro equipo, solicitamos aclaraciones cuando no hayamos entendido algo y si recapitulamos al final para confirmar que hemos entendido todo, entonces, estaremos practicando la escucha activa.

Otra de las características de un buen líder es saber dar feedback a las personas de su equipo, esto es, decirles, en el momento oportuno, qué tal están haciendo las cosas y cómo podrían mejorar. Esto se hará con afán crítico constructivo en aras de mejorar su rendimiento.

Nunca, permitidme que insista, nunca se reprende o se critica el rendimiento de un subordinado en público. Cuando se quiere amonestar a una persona, es mejor hacerlo en privado, y hacerlo de manera asertiva (a nadie le gusta que les saquen los colores en público) aconsejándole, además, cómo corregir su error o bajo rendimiento.

Los reconocimientos sí se harán públicamente. Con ello conseguiremos aumentar la satisfacción de la persona elogiada por su rendimiento y que el mismo sirva de ejemplo y de sana motivación para el resto de componentes del equipo.

Pero un buen líder no se limitará a dar feedback sino que también pedirá feedback acerca de su manera de liderar, independientemente del escalafón empresarial, a los miembros de su organización para poder evaluar su rendimiento y mejorar su forma de liderar.

David Torija

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El aroma del café

IMG_6760Me acuerdo de la cafetera que mis padres tenían en casa durante mi niñez y mi adolescencia, pero no consigo recordar el aroma del café de aquellos años. Tal vez sea porque no son muy cafeteros. Tampoco tengo reminiscencia alguna de olor a café en las respectivas casas de mis abuelos, en la de los maternos seguro, pues lo sustituían por Eko cereales.

Fui un tardío consumidor de café. Puede que mis primeros cafés fueran en una cafetería contigua a la academia en la que cursé COU, en la madrileña calle de Núñez de Balboa, horas antes de los exámenes.

También me demoré mucho en empezar a desayunar con café, incluso en tomar leche a esas horas, pues hacía deporte temprano y evitaba el consumo de lácteos antes de su práctica. Tomar café se fue convirtiendo, con el tiempo, en mi carrera profesional, en una forma de socializar, de estrechar lazos con clientes, proveedores, subordinados o compañeros. Y, supongo que como a muchos os sucederá, en una excusa para poder hacer aguas menores en un bar colindante antes de visitar a un cliente.

Aunque mi amiga china Vivian se empeñe en convencerme de los beneficios de las bebidas calientes (especialmente del agua en su caso), a mí lo que verdaderamente me quita la sed son las bebidas frías, por eso, aunque resulte extraño, bebo el café frío por las mañanas, salvo el día que es reciente. Lo reconozco, no soy ningún sibarita, hago café para varios días.

Cuando sí degusto el café con leche caliente son los fines de semana, cuando el tiempo no apremia y puedo leer la prensa en la terraza mientras desayuno. Entonces sí que disfruto de un buen café calentito.

Durante aquél invierno que pasé en Irlanda, sí que tomaba el café bien caliente. Me levantaba temprano, el frío era considerable en aquella casa alquilada, pues la calefacción la pagaba, y por ende la controlaba (bajo llave), el propietario y nunca funcionaba más de 4 horas al día. Lo primero que hacía era encender la vitro-cerámica y calentarme las manos acercándolas a la misma. Hacía café para mi mujer y para mí en una cafetera rudimentaria, de émbolo, que habíamos comprado en McCambridges en la adorable Shop Street, en Galway. El café era bastante malo y caro (como todo lo que con la alimentación tiene que ver en el entrañable país celta), pero me ayudaba a entrar en calor, algo imprescindible para la caminata de más de media hora que desde Dún Na Carraige hasta el principio de Salthill, hostigados por la lluvia, el frío y el viento, nos esperaba cada mañana.

Cuando evoco el aroma de un buen café, mis recuerdos me llevan a aquel modesto apartamento de Nueva York. La prima Emma nos había comprado un paquete de café Lavazza, que en aquella coqueta cafetera y en aquel idílico entorno, tenía un sabor insuperable. Durante nuestro primer mes allí, el frío aún hacía estragos, por lo que aquel café era reponedor y estimulante a la par. Pero ya bien entrada la primavera, disfrutábamos de aquél café porque era, sencillamente, espectacular.

Se ve que no era orgánico, pues no lo encontrábamos en Wholefoods (donde habitualmente hacíamos la compra), por lo que cuando nos tocaba reponerlo íbamos al cercano Dean & Deluca o incluso a Eataly en la Quinta Avenida.

Tal vez se deba a que por aquel entonces vivíamos sin estrés en una ciudad que invita a todo lo contrario, pero cuando alguien me pregunta por mi café favorito, no puedo evitar acordarme del aroma de aquel café mañanero en la ciudad que nunca duerme.

David Torija

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Héroes anónimos

Quijote molinos de vientoEl otro día estuve charlando con el guardia de seguridad que vigila por las noches el edificio donde vivo.

Me extrañó que viniese una hora antes al trabajo. Me contó que lo hacía para no llegar nunca tarde si surgía algún imprevisto en el trayecto.

Viene a Valencia cada día en tren desde Cullera. Cuando llega, se da un paseo por la zona y se bebe una Coca Cola que se trae desde casa. Se incorpora siempre antes a su puesto. Cuando finaliza su jornada, a las seis de la mañana, recorre varios kilómetros andando hasta la estación de tren, “así hago deporte” me dice con la sonrisa en la boca.

Cuando llega a Cullera son casi las 9 de la mañana. Asea y da el desayuno a su madre enferma, y se va a dormir un rato.

Me consta que su salario es inferior a 800€, por lo que le pregunté ¿y te compensa venir desde tan lejos? A lo que me contestó de manera entusiasta “¡Claro que sí! peor es no poder trabajar, este trabajo es un regalo

Confieso que me costó mantener el tipo y no emocionarme en su presencia.

Este país, antes llamado España, saldrá adelante gracias a personas como él.

Aquí, la única verdadera reforma que se ha hecho es un ajuste salarial a la baja del 20%. Si somos más competitivos no es porque hayamos invertido en I+D+I y hayamos cambiado nuestro modelo productivo, lo somos a base de empobrecer a los trabajadores.

Aquí, creamos chiringuitos para robar los fondos europeos de formación y/o de reestructuración de sectores obsoletos, cuyo destino era formar a los trabajadores para que pudieran seguir en el mercado laboral.

Aquí, creemos que el paro es un salario que ha de agotarse.

Aquí, nos dejamos guiar por cantos de sirena que aprovechando la coyuntura pretenden imponernos soluciones decimonónicas cuyo resultado queda patente en una historia que pretenden reescribir. Cantos de sirena que también emiten unos y otros, en función de sus intereses.

El día en que en lugar de enfrentarnos, caminemos juntos. El día en que rechacemos, con firmeza, cualquier situación o actitud indigna, ese día, y sólo ese día, saldremos de la crisis económica y moral en la que vivimos.

David Torija

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Reseña de ¿Por qué estás aquí? de John P. Strelecky

182 Por qué estás aquíDurante el mes de mayo de este año, 2015, decidí llevar a cabo un cambio en mi vida profesional. Me propuse, utilizando la frase tan de moda en el mundo del coaching y de la psicología, salir de mi zona de confort.

Aquella mañana, de la misma semana en la que me decidí a dar el mencionado paso, tuve una reunión a primera hora sobre un proyecto con el que ya había empezado a colaborar. Tras la misma, tuve una hora libre antes de una entrevista para otro proyecto laboral. Aproveché esa hora para relajarme con una de mis actividades favoritas, otear libros en una librería. Entré en la Librería Paris, ubicada en la valenciana plaza del Parterre, y, casualmente, por la temática que trata, encontré el libro que hoy reseño.

Estamos, según el columnista Scott Kauffman de USA Today, ante un libro que te altera la vida. Motivo por el cual, multinacionales como IBM, adquirieron cientos de copias de este bestseller internacional para motivar a sus empleados.

John, el protagonista de esta historia, era un trabajador estresado. Un buen día, en medio de un monumental atasco, su paciencia se agota y decide dar la vuelta y buscar otro camino por carreteras secundarias.

Desesperado, sin apenas gasolina en el depósito de su coche y tras horas sin ver una sola señal indicativa y sin cruzarse con un solo coche, empieza a arrepentirse de su decisión de abandonar el embotellamiento de la carretera principal. De repente, divisó las luces de una cafetería. El nombre de la misma coincide con el de este libro: Cafetería ¿Por qué estás aquí?

En su interior, su dueño, la camarera y una clienta asidua (Mike, Cassey y Anne) ayudan a nuestro personaje a reflexionar sobre el verdadero sentido de la vida y lo hacen, precisamente, a través de la pregunta ¿por qué estás aquí?

Esta atípica y ficticia cafetería, ayudará al lector a reflexionar sobre su vida profesional y personal y a buscar el Sentido de su Existencia.

¿Por qué estás aquí?

Título original: The Why are you here café?

John P. Strelecky

RBA Integral. Nueva Empresa

Una reseña de David Torija

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Review of 50 Management ideas you really need to know

181 50 management ideasIf you are a follower of my blog, you will notice that English is not my native tongue. One of the reasons why I bought this book was to enrich my Business English vocabulary, the other one was my passion about business management.

The author

Edward Russell-Walling is a well known writer, specializing in business management and finance. He has been a contributor of prestigious publications like The Wall Street Journal or Financial Times.

The book

As the author tells, there are many different management ideas on how to lead, on how to motivate people or on how to compete. There are different ways of thinking in the business management world too. This book is plenty of these ideas and these differents ways or styles of management.

The book is divided into 50 chapters (4 or 5 pages per each one). In every chapter is explained a management idea in an easy way. From oldie concepts like the Experience Curve to the latest like Globalization or the Web 2.0. From the well known theories like the Boston Matrix or the Five Forces of Competition (Michael Porter) to the less famous like the Total Quality Management, Edward Russell explains 50 management concepts, which will be needed in your business career.

I have really enjoyed (and learned) reading this book and this is why I strongly recommend its reading for managers, entrepreneurs and workers who want to improve their performances and their careers thanks to all this business knowledge.

Fifty Management ideas you really need to know

Edward Russell – Walling

Quercus. London 2012

A review by David Torija

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No hay verano sin Romano

Ciudad de Nueva York, un día laborable de la primavera, tal vez del verano, del año 2011. Voy sentado en el asiento del copiloto de un coche de gama alta, tipo ranchera. Al volante, un empresario y su perro. Sí, el can iba sentado en las rodillas de aquél, de manera que talmente parecía que era éste quien conducía.

El hombre había contactado conmigo a través de una amiga común para pedirme opinión sobre el plan de negocio de su compañía. Me dijo que sabía algo de español, pues había estado casado con una mejicana. En mi presencia, en el idioma de Cervantes, tan sólo pronunció la palabra “bonito”. Lo hacía una y otra vez para referirse a su perro.

Durante nuestro trayecto me contó, indignado, que tenía un proveedor en Cataluña que no estaba atendiendo debidamente a sus pedidos y que al hablar con su representante, éste le aseguraba que no iba a poder cumplir los plazos previstos pues al retraso existente, tendrían que sumarle que su fábrica cerraba el mes de agosto. El americano no daba crédito ¿Cómo pueden cerrar el mes entero? ¿Cómo pueden hacerlo si encima no están cumpliendo los plazos de entrega con sus clientes?

En España, aunque cada vez menos, el mes de agosto siempre ha sido el mes de vacaciones por excelencia, en el que el país entero parece pararse o, cuando menos, funcionar a medio gas. Personalmente, siempre me ha gustado trabajar en agosto, aunque este año, que no he tenido vacaciones, pues he cambiado mi actividad profesional (aunque soy autónomo, no he querido parar para poder cumplir mis objetivos), he echado de menos poder descansar unos días.

verano azul

Ahora que el verano parece que se nos escapa, me he puesto a recordar, con cierta nostalgia, cómo eran alguno de mis veranos de antaño.

Como decía, me gustaba trabajar en agosto, sobre todo en Madrid. El agotador ritmo de la ciudad parecía descender un poco, no había atascos, se podía aparcar con facilidad en la calle…

Uno de mis primeros trabajos estivales, fue la sustitución de la secretaria de la oficina que mi padre compartía con otras dos empresas en el madrileño barrio de Salamanca. Fueron dos años consecutivos (si la memoria no me falla, fueron los veranos antes de empezar 3º de BUP y COU respectivamente). El salario percibido se lo entregué casi íntegramente a mis padres (acción que me hizo sentirme orgulloso de mí mismo). Digo casi íntegramente, porque con parte del mismo me compré un par de libros el primer año y un libro de historia y el primer cd de Ella baila sola, cuyo single de presentación me había acompañado aquel mes en la radio de la oficina, el segundo año.

El año siguiente mi trabajo veraniego fue como socorrista en la urbanización Las Nieves, en Pozuelo de Alarcón. Trabajé de junio a septiembre, sin un solo día de descanso. Con mi primer salario como socorrista me compré una bicicleta (que aún conservo). Ésta fue mi medio de transporte para ir al trabajo. Iba a comer a casa casi todos los días. Mi madre nunca olvidará aquél atípico frío día de verano. Cuando llegó a casa a primera hora de la tarde, yo ya me había ido a trabajar. En el tendedero se encontró con mi ropa tendida, secándose. Sí, aquel día, al mediodía, pasado sobradamente ya mí horario de trabajo, me tocó tirarme al agua a sacar a un chico georgiano que no sabía nadar, y que, durante el primer baño de su vida en una piscina, decidió intentar coger su pelota en la zona en la que no hacía píe.

Fue mi primera intervención aquel verano. La segunda fue sacar del fondo de la piscina a un niño de poco más de un año, Arturo, que cayó a plomo al fondo de la piscina, en un despiste de su cuidadora dominicana, que platicaba con otra compatriota con igual trabajo, ajenas ambas a las andanzas de los pequeños.

Mis estudios universitarios los compatibilicé con mi trabajo en la Pista de Hielo de Majadahonda. Trabajaba los fines de semana, fiestas de guardar y, por supuesto, el verano entero. Cobraba por horas, por lo que intentaba trabajar todo lo que podía. Recuerdo un mes de agosto que, aparte de trabajar en las sesiones públicas, necesitaban a alguien para que estuviera en la pista vigilando la misma por las mañanas mientras ésta estaba cerrada. Me ofrecí voluntario. Llegaba a las ocho de la mañana, me daba una vuelta por todas las instalaciones para comprobar que todo estaba en orden, enfocaba las cámaras de seguridad hacia la entrada, conectando la imagen en la pantalla gigante. Me calzaba los patines y jugaba una horita sólo al hockey.

Cada día, tan sólo tenía que estar pendiente de la llegada del panadero, para recogerle el pedido que, José María, arrendatario de la cafetería, estaba esperando, y poco más…

Durante el mes anterior, mi jefe David y mi compañero “Jorjón”, hicieron lo mismo que yo, jugaban al hockey en su pista particular.. y acababan sentados en un banco en el hielo, tomándose un helado y viendo una película que proyectaban en la pantalla gigante.

A las cuatro de la tarde, tocaba ponerse las pilas. Empezaba la sesión pública, aunque, eso sí, mucho más relajada que durante la temporada. Recuerdo una tarde que, ante la ausencia de clientes, mi compañero Rudy y yo, terminamos jugando un 21 con el pie y con un balón de fútbol, utilizando como canasta una papelera. En definitiva, aquel mes de agosto llegaba a la pista a las ocho de la mañana y no salía de allí hasta la 1 de la madrugada, y yo tan contento.

Los estudiantes de los primeros cursos de derecho, bromean diciendo que no hay verano sin romano, en referencia a que siempre les toca estudiar en verano Derecho Romano, pues no es fácil de aprobar esta asignatura a la primera. Yo he tomado prestada dicha expresión para el título de mi artículo, pues durante muchos años o no he tenido vacaciones o han sido tan sólo unos días, pues o bien he tenido que trabajar o bien he decidido dedicar mi tiempo a estudiar o hacer algo más productivo. Mis últimas (y añoradas) vacaciones estivales, fueron en agosto de 2013, cuando, en lugar de relajarme en la playa o en la montaña, decidí irme a una escuela para mayores de 30 años en Covent Garden, Londres, a seguir perfeccionando mi inglés.

La verdad es que no me gusta parar un mes entero. Prefiero repartir mis vacaciones a lo largo del año y, si es posible, salir fuera de España, huyendo, eso sí, de paquetes vacacionales organizados… Me encanta el turismo urbano, tomar el metro y sentirme un ciudadano autóctono, visitar librerías y aumentar mi biblioteca con nuevos títulos en inglés, hablar con gente de otros países y culturas en la barra de un bar…

David Torija

davidtorija@hotmail.com

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5 libros para leer este verano

Las vacaciones estivales son un buen momento para leer. Permitidme que os recomiende una serie de libros, en línea con la temática de este blog, cuya lectura espero os resulte de utilidad.

Pulsando en la portada de cada libro, podréis leer la reseña que en su día escribí de cada uno de ellos.

Si estás pensando en montar tu propia empresa, antes de hacerlo, te recomiendo que te enfrentes a la realidad leyendo este libro:

El libro negro del emprendedor

El libro negro del emprendedor. Fernando Trías de Bes. Ediciones Urano. Barcelona 2007

¿Pensando en invertir vuestros ahorros en bolsa? Si queréis minimizar vuestro riesgo conociendo el funcionamiento de los mercados financieros, éste es vuestro libro:

Manual del buen bolsista

Manual del buen bolsista. José Antonio Fernández Hódar. Pearson Educación. Madrid 2008

Rafa Nadal es un ejemplo de superación constante, un deportista cuyo éxito radica en la adquisición de buenos hábitos y rutinas. Os recomiendo la lectura de este libro que narra la vida del tenista mallorquín

RAFA NADAL MI HISTORIA

Rafa. Mi historia. John Carlin. Ediciones Urano. Barcelona 2011

El prestigioso cardiólogo Valentín Fuster nos desvela en esta obra, los secretos para recuperar la motivación.

El círculo de la motivación

El círculo de la motivación. Valentín Fuster con la colaboración de Emma Reverter. Editorial Planeta. Barcelona 2013

El fundador de Telepizza y ex CEO de Jazztel nos cuenta su experiencia en el mundo de los negocios en esta obra:

Apunta a las estrellas y llegarás a la luna  Leopoldo Fernández Pujals  Espasa Libros. Barcelona 2014

Apunta a las estrellas y llegarás a la luna. Leopoldo Fernández Pujals. Espasa Libros. Barcelona 2014

Apreciados lectores, me gustaría conocer vuestras opiniones ¿Habéis leído alguno de estos libros? ¿Qué destacaríais de los mismos?

David Torija

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