Aportar valor versus trapichear

Entradas Copas de EuropaEl próximo 24 de Mayo se celebrará en Lisboa la final de la Champions League de fútbol (antigua Copa de Europa) entre dos equipos españoles, el Atlético de Madrid y el Real Madrid. La UEFA puso a disposición de ambos equipos finalistas 17.000 entradas respectivamente. Lo que supone que, si el estadio lisboeta tiene una capacidad aproximada para 65.000 personas, la UEFA sólo ha puesto a disposición de los dos equipos el 52,31% de las entradas aproximadamente. Cantidad, a mi juicio, más que insuficiente.

Con anterioridad a que ambos equipos procediesen al reparto de las entradas, comenzó a organizarse, sobre todo a través de Internet, un mercado negro secundario de reventa de entradas. Huelga aclarar que la reventa de entradas está estrictamente prohibida.

Ambos equipos establecieron sistemas diferentes para adjudicar (el número de demandantes era muy superior a la oferta) las entradas entre sus aficionados. Me centraré en el Real Madrid, pues es el caso que he vivido de primera mano, pues soy socio de la entidad desde hace más de 20 años.

De las 17.000 entradas de las que disponía el club, Florentino Pérez y su Junta Directiva, quienes presumen que el club es única y exclusivamente de sus socios, pusieron en principio a disposición de éstos sólo 12.000 entradas (cantidad que luego se amplió a 13.004), quedando el resto de entradas para los jugadores, directivos y compromisos del club. Estas últimas, en teoría, destinadas a los patrocinadores y otros compromisos del club, y/o, pues tengo la duda razonable de que así haya sido, de sus actuales dirigentes (téngase en cuenta que el puesto de Presidente del Real Madrid es aún más influyente que el de Presidente del Gobierno).

El número de peticiones de entradas fue muy superior a su oferta. Por lo que se celebró un sorteo para su adjudicación entre los socios peticionarios.

Como era de esperar, en el país del Lazarillo de Tormes, gran cantidad de las peticiones no tenían como destino presenciar la final sino la reventa. En España somos expertos en tratar de hacer dinero fácil, sin aportar valor y, por supuesto, sin declarar nuestras ganancias. Luego se nos llena la boca criticando la corrupción.

En su día tuve el privilegio de poder asistir (con entradas adquiridas legalmente) en 1998, 2.000 y 2.002 a las finales de la séptima, octava y novena Copas de Europa del Real Madrid celebradas en Ámsterdam, París y Glasgow respectivamente. Esta vez no asistiré.

Pese a que yo no estoy interesado en reventas ilegales (para mí la honradez y la integridad son valores capitales), me han ofrecido de rebote entradas de reventa procedentes de la UEFA, de las adjudicadas a los socios del Real Madrid y del Atlético de Madrid, y lo más triste, también de las procedentes de los compromisos de ambos clubes (incluso de las adjudicadas a los jugadores).

Las entradas cuestan oficialmente entre 70 y los 390€. Hoy, a 12 días de la final, las entradas se revenden por 8.000€. Incluso ya rayando la locura, según informa la edición digital de ABC  hay un anuncio en una Web denominada ticketbis en la que se ofertan dos entradas por 316.480€.

Por si alguien no lo sabe, existe un límite de 2.400€ para las transacciones con dinero en efectivo. Además existe la obligatoriedad de tributar por la ganancia patrimonial (al tipo general, pudiendo aumentar el mismo para toda la base como consecuencia de dicha transacción) que se produzca por la venta.

Lo que está sucediendo con las entradas me recuerda mucho al boom inmobiliario, durante el cual, la gente pagaba la entrada de viviendas sobre plano para intentar revender su opción de compra a un precio muy superior durante su construcción, sin tributar por su ganancia y encareciendo a un ritmo apabullante el precio de un bien básico como es la vivienda.

En España existe una economía sumergida superior al 20% del PIB. Lo que significa que si los españoles pagásemos religiosamente nuestros impuestos, si no se trabajase en “B”… se podrían bajar los mismos, rescatar a las familias en apuros y no se recortarían sino que se aumentarían las dotaciones presupuestarias dedicadas a sanidad y a educación.

Tras la caída del muro de Berlín y su posterior reunificación, Alemania apostó por la Investigación, el Desarrollo y la Innovación. En definitiva, por aportar valor a lo que hacían, promoviendo un crecimiento sostenido y sostenible. Nosotros nos dejamos llevar por cantos de sirena dedicándonos, en algunos casos, a negocios poco lícitos. Alemania hoy es el motor de Europa, y nosotros…

David Torija

 

Acerca de David Torija

Economist and MBA. Business Development Manager, Advisor and Business Strategist. Passionate about Management, Finance, Marketing, Sales, Social Media, Writing and Public Speaking. Cross Cultural and Global Minded. Hard Worker. Entrepreneur. Optimistic, Enthusiastic: Always look on the bright side of life.
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