Donde dije digo, digo Diego

Una de las características de un mal líder y por ende, de un mal directivo, además de ser una señal de debilidad y de inseguridad, es la de rodearse de gente mediocre que no pueda destacar por encima de él.

En cambio, un buen líder, forma su equipo con la gente más preparada, buscando con ello alcanzar los mejores resultados para la organización o el estamento que dirige. Da y pide feedback (opinión respecto al trabajo realizado) a sus colaboradores, posee autocontrol (no se deja guiar por sus emociones a la hora de tomar decisiones), es empático (capaz de situarse en el papel de su interlocutor) y asertivo (dice las cosas sin ofender); cualidades que, entre otras muchas,  le permiten dirigir equipos eficientemente, para, con una visión global de su organización, lograr lo mejor para la misma. Un buen líder no busca alimentar su ego, sino obtener el mayor éxito posible para su compañía.

Si hay un rasgo que define al gobierno que preside José Luís Rodríguez Zapatero es el de la indecisión y el de los cambios continuos. Lo que repercute negativamente en la imagen exterior de España, aumentando, por ejemplo, la prima de riesgo país, debido a que los constantes vaivenes son un indicio de inseguridad y debilidad, que transmite desconfianza fuera de nuestras fronteras. Con el debido respeto, creo que en parte se debe a que nuestro presidente se alinea en las antípodas de las cualidades, antes descritas, que ha de tener un buen líder.

Si a lo anterior le unimos su desconocimiento del idioma de los negocios y la diplomacia, el inglés (en su lugar dice conocer el francés; idioma en el que tampoco logra hacerse entender), produce una sensación de aislamiento, magistralmente plasmada en la fotografía que preside este artículo; aunque desde la máquina propagandística pretoriana se trate de convencernos de lo contario.

Hace unas semanas, el Ministro de Fomento, José Blanco, anunciaba la paralización de un altísimo porcentaje de la obra pública proyectada. Esta semana Blanco parece recular y anuncia el indulto de obras como la autovía del Cantábrico, tramos de la A2 en Cataluña o el puerto de Despeñaperros. Estas declaraciones produjeron un inmediato aumento de la prima riesgo país de España.

Por su parte la Ministra de Economía, Elena Salgado, intentó minimizar el efecto del anuncio de Fomento, afirmando que el coste de las infraestructuras retomadas será mínimo y que no afectará a la política de reducción del déficit público.

España necesita imperiosamente reducir su déficit (gastamos mucho más de lo que ingresamos), y así nos lo han transmitido las autoridades monetarias europeas en forma de ultimátum. De ahí que el intento de modificar los ya tibios recortes anunciados a los ojos de la Unión Europea, haya sentado muy mal fuera de nuestras fronteras.

Al inicio de la actual legislatura, se produjo un notable aumento del gasto público (Plan E) que buscaba influir positivamente, al más puro estilo keynesiano, sobre el empleo de la forma más rápida posible. Permítaseme explicar con detenimiento y desde una perspectiva histórica, que es esto de aumentar el gasto público para disminuir el paro:

John Maynard Keynes, considerado como el padre de la macroeconomía moderna, es el autor de la teoría keynesiana (en 1936). Ésta se formuló  como consecuencia de la estela que dejó la Gran Depresión (crisis que se originó tras el desplome bursátil, el denominado martes negro, el 29 de octubre de 1929 en Estados Unidos, y que se extendió por todo el mundo), a partir de ese momento el objetivo prioritario de los políticos y de los economistas era combatir el desempleo. Keynes mantenía que la forma más rápida de combatir el desempleo era aumentando el gasto público.

El crack del 29 dio a las autoridades económicas la excusa para escapar de la disciplina presupuestaria, permitiendo hacer frente a las dificultades surgidas mediante una política anticíclica, aumentando el gasto público que es, a priori, la forma más rápida de favorecer el empleo en el corto plazo. Un ejemplo actual de esto es el Plan E: Con un aumento del gasto público, se levantaron cientos de kilómetros de carril bici por toda España, se cambió el pavimento (a peor en muchas ocasiones) de las calles en muchos municipios…Para la realización de estas obras las empresas adjudicatarias tuvieron, supuestamente, que contratar gente con lo que se disminuía, puntualmente (mientras durasen las obras) la cifra de desempleo.

La historia ha demostrado que estas medidas a la larga no son efectivas. Como quedó de manifiesto en la situación creada tras la crisis del petróleo de 1973, en la que este tipo de políticas fueron contraproducentes. De ahí que a partir de ese momento, las autoridades monetarias instasen a los decisores políticos a combatir prioritariamente la inflación (aumento general y continuo de los precios), para permitir un crecimiento duradero y estable en la economía que facilitase la creación de empleo a largo plazo y permitiese el mantenimiento de este en el tiempo. Éstas han sido las líneas de actuación de la Unión Monetaria Europea desde su creación.

¿Cuál ha sido el error en nuestro país? Más allá del mal endémico de un costoso sector público, centrándonos en el último bienio, a mi juicio, se aumentó el gasto público para la construcción de obras improductivas que sí, influyeron puntualmente sobre el empleo, pero que a la larga han sido pan para hoy y hambre para mañana, ya que han desembocado en un preocupante déficit que ha llevado a casi la quiebra del Estado y que no han sido capaces de dar la vuelta a las preocupantes cifras de paro.

Seamos serios por favor; si las autoridades de la Unión Europea, a la que pertenecemos, nos instan a reducir nuestro déficit, no podemos anunciar recortes para luego rectificar. Al menos, si no queremos que nos manden a tomar vientos.

            David Torija Pradillo

Artículo publicado en lagaceta.es

Acerca de David Torija

Economist and MBA. Business Development Manager, Advisor and Business Strategist. Passionate about Management, Finance, Marketing, Sales, Social Media, Writing and Public Speaking. Cross Cultural and Global Minded. Hard Worker. Entrepreneur. Optimistic, Enthusiastic: Always look on the bright side of life.
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