Buñuelos de viento

211 buñuelos

Ahora que la foránea festividad de Halloween se apaga, me pongo a escribir, invadido por la nostalgia porque, en este país, antes llamado España, en lugar de Halloween siempre se ha celebrado el día de Todos los Santos, festividad en la que se recuerda a quienes ya no están con nosotros.

Permítaseme puntualizar que no me importa celebrar Halloween, pues siento aprecio por los Estados Unidos de América. De una América, cuyo descubrimiento, civilización y evangelización  fue el más alto acontecimiento que vieron los siglos tras el nacimiento de Cristo (así se refirió Cristobal Colón al descubrimiento de la Indias). Muchos son los españoles que desprecian sus tradiciones y su historia, y, tristemente acomplejados, dan pábulo a la Leyenda Negra del gran falsificador de la historia, Fray Bartolomé de Las Casas, alentada precisamente por aquellas naciones que sí aniquilaron a la población indígena en sus conquistas, y seguramente por los comisarios políticos (de la vergonzosa Comisión de la Verdad) de esa ley norcoreana que cercena la libertad de pensamiento, que es la Ley de Memoria Histórica. Los estudios demográficos del profesor Ángel Rosenblat desmienten la Leyenda Negra (también lo hace la simple existencia de millones de indígenas o mestizos en Hispanoamérica. Los españoles a diferencia de británicos, franceses o norteamericanos, nos mezclamos con la población autóctona).

No recuerdo visitar el camposanto el uno de noviembre. Pero sí tengo recuerdos de mi niñez de nuestras visitas a la tumba de mi abuelo Gregorio el día de Navidad. Siempre me pareció más bonito hacerlo así.

La festividad de Todos los Santos me recuerda las comidas que organizaba en esa fecha mi abuela Pepa en su casa. En aquellos escasos treinta metros cuadrados de vivienda, teníamos que hacer encaje de bolillos para poder sentarnos todos los comensales a la mesa. A mi lado siempre mi abuelo (dándome a mí su oído bueno y el malo a la cla. Dicho sea con cariño), quien estaba literalmente encajonado contra el mueble bar, que guardaba una botella de Pipermín en forma de torero y que siendo niño manoseaba para desesperación relativa de mis abuelos y que a día de hoy conservo como un valioso tesoro. Y digo desesperación relativa porque siempre sentí lo especial que era para ellos. Mi abuela Pepa siempre decía que yo era su corazoncito izquierdo.

Para el día de Todos los Santos mi abuela Pepa cocinaba decenas de buñuelos de viento que repartía en varias bandejas que la logística, dada la falta de espacio en aquella humilde vivienda, obligaba a colocar encima de las literas en la habitación de mi tía José y de mi tía Luisi, hasta su aparición estelar en la mesa a la hora de los postres. Buñuelos de cabello de ángel, nata, crema pastelera y de chocolate que hacían las delicias de toda la familia, acercándonos, permítaseme la chanza, a la frontera del pecado capital de la gula. Nunca he sido muy goloso, pero aquellos buñuelos eran bocatto di cardinale.

Es bonito recordar el pasado, nuestra historia, nuestras costumbres, nuestra infancia, a nuestros seres queridos… y aunque a veces a uno se le nuble la vista fruto de la nostalgia, la vida está llena de bonitos recuerdos. Me acuerdo que nunca me faltó el día de mi cumpleaños la tarta de mis abuelos maternos. Como la de la fotografía. La misma fue tomada precisamente el día de mi veinte cumpleaños, el último que celebré con mi abuela Pepa. Se nos fue el seis de febrero del año siguiente. Por muchos años que hayan pasado, me sigo acordando de ella, me entristece que no llegase a conocer al amor de mi vida y a nuestros hijos. Sé que hubiese querido a Bea como a una hija y disfrutado muchísimo con sus bisnietos.

Abuela, sigue cuidándonos desde allí arriba.

 David Torija

Acerca de David Torija

Economist and MBA. Business Development Manager, Advisor and Business Strategist. Passionate about Management, Finance, Marketing, Sales, Social Media, Writing and Public Speaking. Cross Cultural and Global Minded. Hard Worker. Entrepreneur. Optimistic, Enthusiastic: Always look on the bright side of life.
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